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Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo...

(Mario Benedetti)

La Hora

lunes, 20 de agosto de 2012




Es la hora de sumergirme lentamente entre mis recuerdos.
Es cuando en un momento quieto
tu recuerdo se detiene un instante eterno
y me sonríes desde muy lejos...
Es una tortura saber que no te tengo
que no importa lo que diga, lo que haga
lo que sienta...
Sabes acaso cuanto te extraño?
Cuanto duele este infierno
y me sonríes desde una foto
donde el tiempo se congelo feliz.
La rosa que me regalaste sigue en mi mejor pagina de la vida
allí donde se detuvieron nuestros segundos, son heridas
Es la hora de sumergirme lentamente en mis recuerdos
para usar una sonrisa efímera
buscándote en un instante obsoleta.
M. S. Medina