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Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo...
(Mario Benedetti)
La Hora
lunes, 20 de agosto de 2012
Publicado por
Maria Sol Medina
en
17:07
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