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Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo...

(Mario Benedetti)

Sentimientos

martes, 3 de abril de 2012

A veces alguien te rompe un sueño, pero hay que soñar otra vez.
A veces la pena te deja sin respiración  pero hay que serenarse.
En el colmo de mi rabia, en el colmo de mi desesperación,
yo hubiera querido matarte, herirte, oírte suplicarme piedad.
Pensé que el mundo se detendría en ese mismo instante.
Egoísta, aferrado, empecinado, recortándome con el filoso cuchillo de la posesión;
recortándome de tu estampa en la que ellos te rodeaban, pude alargar mi agonía. 
No es fácil llorar en un planeta y que tus lágrimas hagan brotar las rosas en el otro.
Que en un planeta te amen y en el otro...
 Pero no puedo cambiar las cosas; fundir los dos planetas.
Sé que manteniendo este orden de dicha y de dolor, 
sin mezclarlos, podré sobrevivir, como todos...
Las palabras rotas se convierten en cuchillos.
De palabras rotas y llantos no llorados están hechas las nieves de los picos más altos. 
¿Por qué las lágrimas salen de los ojos si yo las siento en el medio del pecho?, 
son eléctricos estremecimientos.
 Tendrían que brotarme del medio del pecho.
Y a lo mejor vendría una bandada de gorriones a beberlas, 
 alegres pajaritos grises... y algunos traerían flores en el pico, 
jazmines, tréboles de cuatro hojas... Pero no.
Mi llanto no atrae a los pájaros, sólo se pierde absorbido por la tela de la funda.


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