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Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era casi asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo...

(Mario Benedetti)

martes, 1 de julio de 2014

Te sueño


Me siento en tus pestañas
Mientras duermes a oscuras
Sobre las nieblas del infinito
Allí donde nos encontramos

Atenta a tus respiros
Cada minuto se abre paso
En la profundidad del infierno
Ardo en llamas dentro del alma

Consigo dibujarte con mis manos
Y te traigo conmigo
Abrazo tu forma, tu aire
Me aferro al viento que expiras


Mi dedos, borrosos
Consiguen fugarse de ti
Las tinieblas se infiltran
Te borras de a poco, te vas.

No estas, despierto.



M.S.Medina

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